Parece una noche antigua, me acompaña Aute y es tarde ... retoco y leo, escribo y fumo ... El chico lleva unas horas emparanoiao con una mosca. La mira y le ladra, luego me mira ... como diciéndome ... ¿de qué va esta? ... yo le animo para que la cace, pero él ha desistido y se ha tumbado a mi lado. Rasca lleva un rato enfadado porque el otro le chupa y él es muy fino para que nadie le chupe la cara ... mucho menos, el pito. No me lo ha dicho, pero se lo noto ...
. Podríamos tener alelías en casa.
Realmente me gustaría que fuésemos algún día a alguna ribera a bañarnos ... recuerdo, en las siestas calurosas, subíamos a la furgoneta de mi padre y viajábamos por los caminos polvorientos hasta alguna charca. Descansábamos tumbados en la sombra y yo chapoteaba con los manguitos que llevaba ya puestos desde casa ... Creo que antes, éramos mas felices...
Recuerdo el calor que hacía en casa. En las siestas, mi padre se acostaba en el pasillo, en una manta , aprovechando alguna ráfaga de corriente que pudiera pasearse por allí ... mi hermana, calurosa como ninguno, mojaba las toallas y se arropaba con ellas tumbada en el suelo... teníamos un cassette de doble pletina y escuchábamos Lole y Manuel. Comíamos algún polo de limón y mi hermana cosía, también tirada en el suelo. Vestía una camiseta grande que le tapaba un poco las piernas, nunca jamás pantalones o zapatos ... ¡que calor! se quejaba cada cinco minutos ...
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