domingo, 5 de junio de 2011

Ella! Ella se ha cargado cada uno de mis estandartes, ella que me sigue llamando a voces para que lave su espalda.
Mientras, él me espera con la comida de los perros en la bolsa de "alsara", cogida con la derecha, con las llaves en la mano y esa cara de prisa que nos pone siempre. Porque él siempre ha arrancado el coche antes de que nos echáramos colonia o cogiera ella las llaves, o terminara de revisar si lo llevaba todo en esos bolsos coquetos que huelen, aún, a viaje. Quizá era la fragancia de su colonia nueva, quizá que el se afeitaba y se ponía los mocasines de las comuniones, será... quizá que peleábamos a voces por el aire de la ventanilla, de aquel aire a condición... Había en la carretera, unos enormes girasoles que a mi me fascinaba mirar por la ventanilla, era como si corrieran a toda prisa de mi vista... pero había cientos, miles.. amarillos y rechonchos en aquellos campos que ya hace tanto que no siento...
Volver aquí es un soplo de vida, cenar en el corral y divisar mil estrellas en la charca. Colocarme entre acentos que otros no entenderían, entre chistes y algunos litros de cerveza que provocan los chin-chines en noches de verano, ya muertas ...

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