me gustaría tener un abanico
y unos mistos pa encenderme
un desayuno en la estación triste
una cama pa liberarme
que descanse mi mente
y el peso de mi espalda
mis uñas, negras de cansancio
un cepillo pa limpiarlas
una ducha, una pamela
veinte días mas en Cabeza la Vaca
y sus senos
y su boca pa observarla
su cuello esbelto
que resalte, los gemidos
que estremecen su garganta
unos ojos entornados
que vislumbran
atardeceres oscuros
desde lo alto
de las casas blancas
diez años de infortunio
para sus ojeras malvas ...
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