domingo, 5 de junio de 2011

En el retamoso gusto de un domingo solitario. Cabizbaja en su única compañía ... inquieta nuestra cabeza en este día de otoño, me vienen a la memoria algunos días mejores ... de júbilo y familia. De andares por los alcornocales ya amarillentos, del ruido de ese coche viejo ... y mas tarde, el olor a lumbre y a lectura, a siestas en el calor de los braseros...
Pronto, son veintiuno... veintiuno !! ¿te acuerdas cuando cumplía quince? ... y el mundo me parecía macabro y lejano a mis estados de paranoia por salvarlo de la mediocridad que veía en los mayores ... Yo entonces, tenía un amor de esos premeditados y creía en la libertad de los dieciocho ... yo no sabía que al cumplir veintiuno, escribiría esto, en un domingo solitario ... que me perdería sus primeros pasos por cuatro duros, yo no sabía que la mediocridad de los mayores es inebitable, cuando las circunstancias obligan a vivir a tropezones ... y sí, hoy me siento mediocre ... quizá, mañana, sea un nuevo día ...

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