domingo, 5 de junio de 2011

Era frío, como el cuerpo de una mujer de bronce, era naranja como un atardecer en septiembre... y hacía frío, como en los octubres que parecíamos recién llegadas de Hong-Kong, cuando había chinas, cuando aprendimos a liar manzanilla en las tardes ya oscuras de otoño ...
Ahora recuerdo un olor a pueblo, esas chimeneas próximamente humeando el calor de los hogares de familias numerosas, las casas bajas que no cambian de sitio y rara vez de color, el cuchareo que se escucha en las calles a medio día, el parte a todo volumen, los paseos en los que se nos hacía de noche ...

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